lunes, 13 de julio de 2015

Mi imagen de Jesús

Desde que Jesús habitó la tierra a principios de ésta era, el hombre ha tratado de explicar su obra y sus actos a través de varias tendencias científicas y religiosas, muchas veces quitando la divinidad de nuestro señor y reduciendolo a un simple hombre como cualquiera.

En mi humilde y pecadora opinión, no está mal decir que Jesús fue hombre, porque en realidad ese era el cometido de Dios, hacerse hombre para poder sufrir en carne lo que cualquier mortal podría sufrir, aun siendo Dios y teniendo todo el poder, su misión como Jesús era mostrarnos que a pesar de ser presa diariamente de nuestros sentimientos y emociones, aun así, con un poco de fé en el Dios padre, todos podríamos alcanzar la santidad, que es el cometido de la vida del cristiano.

La santidad no es lo que nos libra del pecado, lo que nos libra del pecado es la confesión, el arrepentimiento y el propósito de enmienda de nuestros errores (los 3 juntos), "la santidad es lo que nos identifica como hijos de Dios y coherederos del reino de los cielos junto a Cristo Jesús" (Adda Velez).

Jesús aun siendo Dios, tuvo que lidiar con todo lo que tú y yo lidiamos como hombres a diario, con las tentaciones, con las ganas, con las emociones, con los sentimientos, y aún así, pudiendo renunciar a su empresa en cualquier momento, decidió darse en sacrificio agradable a Dios Padre; ¿Para que?, ¿Para su propio bien?, ¿Para ganar una apuesta?, ¿Para volverse famoso?; no, lo hizo por amor al Padre, para que sus amados hermanos estuvieremos libres de pecado, para que nosotros le imitaramos en ese inmenso amor que nos entregó. Cito Juan 18:19 "Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad."

Santificarse tiene que ver con entrega no con estar libre de pecado, porque al final del día, todos somos pecadores, cito nuevamente a Juan 8:7 "Aquel de ustedes que esté libre de pecado que tire la primera piedra".

Mi imagen de Jesús es la del hombre que aun siendo Dios omnipotente, prefirió darse a si mismo como carne, en sacrificio y entrega total, para salvarnos a todos por igual del pecado. ¿Por igual?, ¿Entonces Jesús se entregó por los justos y por los injustos también?, suena raro, pero si, y quizás lo hizo más por los injustos que por los justos, porque son los que más necesitan acercarse al amor del Padre, todos necesitamos del pan de vida que nos regaló Jesús, pero si; su mayor sacrificio lo ha hecho por aquellos urgidos de salvación, por esos que están más lejos del camino trazado por el Padre, porque Dios nos ama a todos por igual, "Porque tanto amó Dios al mundo, que dió a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna" Juan (3:16)

¿Que significa ésto?, para mi significa que Jesús es mi héroe, mi ejemplo a seguir, es a Él a quien quiero parecerme, es a Él a quien quiero imitar, es por Él por quien puedo ir al Padre; "Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí" Juan (14:6)

Ese parrafo anterior sonó hermoso, pero ¿en realidad es tan fácil parecerse a Jesús?, ahí es donde viene lo bueno, siendo un grano de arena en el inmenso mar y teniendo tan poco es díficil renunciar, aun le es más difícil al rico renunciar a su fortuna, y aun le es más difícil al poderoso renunciar a su poder; imaginate ahora siendo Dios hecho hombre, omnipotente, ¿Cuanto más difícil pudo ser?, aquí tienes el mayor acto de heroísmo que yo haya escuchado o leido en toda mi vida, por eso dicen "La más grande historia jamás contada".

Mi imagen de Jesús es la imagen de un héroe, un hombre que nos enseñó a rezar diciendo "perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden"; y me pregunto yo, ¿como perdono yo a diario?, con el corazón en la mano dígame si de verdad usted cumple lo que repite al orar el Padre Nuestro, y si lo hace, dígame ¿que tan fácil es perdonar a quien nos ofende?, que tan fácil le es a usted perdonar al extraño que le tocó la bocina en el tráfico, o al que casi le choca el automóvil, o al que le chocó y aun así le gritó y le echó a usted la culpa, al ladrón que le robó el celular o quizas al que le empujó en la cola para entrar al metro (subway), ¿fácil?, ahora dígame usted que tan fácil le sería perdonar a alguien que venga y le de latigasos en la espalda hasta que se le levante la piel y sangre, le escupa, le abofetee, le de a beber vinagre, se ria de usted, le coloque una corona de espinas y le haga levantar una pesada cruz descalzo por un camino empinado y pedregoso, para luego desvestirlo y clavarle de manos y pies a esa Cruz y levantarlo en ella hasta que muera o casi, y finalmente se cersiore de que murió clavandole una lanza al costado; ¿le perdonaría facilmente?; ahora bien, se la pondré más difícil, no es usted a quien le hacen todo esto, es a uno(a) de sus hijos(as); ¿cree usted que sería fácil perdonar?. Para mi no lo sería, he aquí el heroísmo de Jesús haciendo acto de presencia otra vez "Padre perdónalos, ellos no saben lo que hacen" Lucas 23:24. Una muestea de entrega desinteresada para demostrar lo que el amor es capaz de hacer, trate usted junto a mi de imitar a Cristo y dígame realmente si es fácil.

A diario muchos nos atrevemos (me incluyo, porque soy humano, lo he hecho) a criticar al prógimo por sus actos, pero me pregunto ¿Y yo quien soy para juzgarle?, me pregunto, ¿que me habría dicho Jesús al escuchar lo que pienso? (¿como me habría reprendido?), luego me pregunto ¿que habría hecho Jesús en mi lugar?; y es cuando me doy cuenta que hay que estar en los zapatos del prógimo para saber la naturaleza de sus actos, y que a medida que ahondamos en la vida, vemos más y más complicado entender la naturaleza de ciertos actos, y aun vemos en la biblia que nos dice en todos lados que debemos perdonar para ser perdonamos; y finalmente nos encontramos con esa conyuntura que nos dice ¿como perdono yo para ser igualmente perdonado?, en la oración que Jesús nos enseñó, le pedimos al Padre que mida nuestros actos con el mismo rigor que nosotros medimos los actos del prógimo; pero, ¿como perdono al asesino?, ¿como perdono al opresor?, ¿como perdono al injusto?. Yo no puedo contestar esas preguntas, sólo se que debo buscar a Jesús a diario en mi vida y confiar en su palabra para mi salvación; rogarle de corazón que me libre de todo mal y tener fé, algo que tampoco es fácil, puesto que Jesús mismo nos dijo "porque  en verdad os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: ``Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible." Mateo (17:20).

Yo aun no he podido mover el monte, pero creo firmemente en que si se puede, porque a través de la intercesión Divina y la fé, he visto cristalizados milagros, hechos y metas, si mi héroe lo dijo así ha de ser. Dios sea contigo y gracias por dedicarle un tiempo a leer mi imagen de Jesús.

José López

Bienvenidos

Hola a todos, quisiera comenzar éste blog explicando principalmente el nombre del mismo, "El Hombre que me salvó", ¿A quien me refiero?, quise colocar otros nombres pero ya estaban ocupados, lo que a su vez, en vez de bajarme el ánimo me alentó más a escribir acá y a sacar por fin esas palabras que vienen revolviendome la cabeza una y otra vez.

Antes quiero presentarme como un hombre, un ser humano capaz de sentir todas las emociones que cualquier otro, no tengo divinidad alguna, ni me considero un profeta, soy un pecador al igual que cualquier otro; y ya más o menos saben a Quien quiero dedicar este blog.

Cuando me refiero al "hombre que me salvó", me refiero a nuestro Señor Jesús, quien desde los inicios del tiempo moderno dió su vida en la cruz para salvar a la humanidad y quien a través de su palabra y sus obras nos cuida y protege día a día, a pesar que en muchos casos, también como cualquiera, podamos llegar a pensar que no está en todos lados y hasta lleguemos a dudar de El.

En éste blog no pretendo ser Juez ni verdugo de nadie ni de nada, tampoco pretendo ofender a ninguna religión, ni criticar la postura religiosa o cultural de nadie, más bien quiero contarles las historias de mi relación con quien para mi es el Héroe absoluto de éste mundo, el único capaz de renunciar a su divinidad y humillarse ante nosotros para salvarnos, Jesús de Nazaret, mi creencia, mi héroe, mi salvador, mi más grande amor y mi Dios.